( Aprovechando la época
estival)
Suelo olvidarme que no soy Dios. Mi memoria anda un poco gastada y tengo que
ayudarla de vez en cuando. Y cuando consigo motivarla se comporta como un
volcán; echa fuego y recuerdos sin
cesar. Este verano la memoria anda desbocada y, para ser sincero, apenas si le
dí cuerda. Me vienen recuerdos e imágenes del antes y del después ; sobre todo
de mi juventud y de lo que no fue
posible: Viajes al Paris del 68,al Portugal
del 25 de Abril, a la ciudad de Lenin y a la Plaza Roja de Moscú. ¡Cuantos
recuerdos de la Praga de Teresa Pámies y
del barrio de Malastrana con todos sus edificios impecables del Imperio
Austrohungaro !..... ¿Y de la Cuba de Fidel, que les puedo contar?Ah sí, que me confundieron con un espía, por
criticar la invasión rusa de Afganistan
.! Ai madre que recuerdos del Brasil de Pelé: De su Pao de Azúcar en Rio de
Janeiro. El mítico paseo-playa de Copacabana; donde unas prostitutas de las
favelas nos ofrecían sexo delante de
nuestras compañeras. De los puentes del Danubio que unen Buda y Pest me quedo
con su viejo puente de las Cadenas. También tengo en mi curriculum de viajero
el inolvidable Berlín, donde pude contemplar el último reducto del asesino
Hitler y la fachada del Reigchtar donde
un soldado ruso aireó la bandera roja en señal de victoria sobre el nazismo.
Así mismo me sumergí en la escultura Laberinto que han construido, cerca de la
Puerta de Brandemburgo, en memoria de los asesinados en el Holocausto
hitleriano. El último viaje significativo que realicé fue a Vietnant. Lo fui
aplazando porque estaba demasiado lejos; había que atravesar medio mundo y eso
daba pereza. Pero no me arrepiento de haberlo visitado -y lo recomiendo
encarecidamente-. Fue casi un honor pisar las calles de Ho Chi Ming, recorrer
las callejuelas de Hanoi -que tanto me recordaba a la Barcelona gótica-. Jamás
olvidaré las dos noches que pasé en la Septima Maravilla del mundo: La Bahía de Ha Lóng, a bordo de un viejo barco,
contemplando lo que es capaz de crear la naturaleza. Y como no podía ser de otra manera recorrí el
Delta del Melkong; por aquellos lugares
donde los guerrilleros del Vietcong habían asestado las mayores derrotas
al poderoso ejercito yankee. No pude visitar los refugios subterráneos
utilizados por la guerrilla vietnamita; autenticas ciudades desde donde combatieron
a los bombarderos B52 y sus bombas de
Nalpam. En Hanoi visité el Museo a la mujer vietnamita, y saqué la conclusión
de que sin la participación de las mujeres
la victoria anti imperialista hubiera sido casi imposible. Lo mejor del Vietnant fue su gente;
personas sencillas y amables que siempre tenían una sonrisa en la cara. No
acabo de finalizar de relatar mi pequeño mundo viajero y ya tengo desplegado
encima de la mesa el Mapamundi. Lo observo y mi mirada se desvía hacia el Cono
Sur Americano: Argentina, Chile, Uruguay…..Habrá que decidirse los antes
posible.
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