Me pongo en la piel de Mar y el Victor. Se les ve contentos y orgullosos
de haber sido elegidos pregoneros de su ciudad en la Festa Major. Y hablo por
experiencia; también fui pregonero de las fiestas de Lopera, allá
por el año 2003. Fue una experiencia tan
inolvidable que aún hoy me resuenan los ecos del discurso que dí, en
medio de miles de personas.
Dos meses antes de las fiestas de Lopera, que
se celebran a finales de Agosto , me invitaron a ser pregonero. Enseguida les
dije que sí: !Quien puede negarse a un encargo tan señalado!. Y a partir de ahí
empecé a pensar como podía enfocar el
pregón. Y no tuve dudas: Tenía que decirles a los loperanos y loperanas que los
culpables de que miles de paisanos y paisanas nos marcháramos del pueblo y
emigráramos a todas las partes del planeta , sobre todo a Catalunya, fueron los terratenientes y la dictadura de
Franco. Que como consecuencia de haberse sublevado en contra de la República -
que prometió la modernización del país y
la Reforma agraria – corto de raíz las esperanzas y el futuro de millones de
andaluces.
El discurso-pregón que realicé fue duro, lo reconozco, pero mi
amigo Pedro Valenzuela, entonces alcalde loperano de Izquierda Unida, me animó
a tirarlo palante –Aprovecha que ahora
gobernamos nosotros, si en nuestro lugar gobernaran los del PSOE, no te lo
permitirían-Me animó.
El tema de mi pregón fue la emigración, una
lacra social que aún perdura dentro y fuera de nuestro país.
Si el Victor y la Mar me consultaran- una incierta suposición, sobre por donde debería versar su pregón, no
tendría ninguna duda en señalarles que eligieran el tema del Procés de decidir
que está viviendo Catalunya. Y les recordaría que incluyesen la lucha de sus
padres por la escola catalana, unos de los primeros pasos por recobrar la
identidad de Catalunya. Y mataría dos pájaros de un tiro: Le recordaría a la
alcaldesa, allí arriba en el balcón, que la primera escola catalana de Gramenet
, el Rosselló Porcel, se la conquistamos a Jordi Pujol, que al igual que ella duda
de la lucha del poble catalá, tampoco
él tenía ninguna esperanza de que funcionara la escola catalana en una
multicultural Gramenet.
Después podréis hablar de que en Gramenet podemos estar orgullosos de nuestra cocina y
todas esas cosas . Y para aliviarle la cara agria que se le pondrá a la alcaldesa
gritaría: ¡ Viva la nova escola de restauración!!!. Aunque yo fuí más contundente en el final de mi pregón,
grité: ¡!!VIVA ANDALUCIA LIBRE!!
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