Cronista
de Gramenet inicia una nueva sección sobre personajes populares de
nuestra ciudad . En un primer momento pensé en titularla
“Personatges culumencs”, pero no acababa de convencerme , así
que rebuscando hallé el que aparece más arriba.
La
elección del nombre no es casual, su nombre es a conciencia, es
como consecuencia de que esta sección va dirigida a las mujeres y
hombres de nuestra ciudad que habiendo sobre pasando más de ochenta
años de edad, se mantienen firmes en su lucha contra toda forma de
opresión e injusticia.
ANTONIO MUÑOZ DELIS
Y
no es casualidad que haya iniciado ésta sección con la biografía
y vida de Antonio Delis, un viejo luchador que llegó a nuestra
ciudad en el año 1965 , procedente del pueblo sevillano de Cañada
Rosal,un
pueblo que nació gracias a la emigración de ciudadanos procedentes
de Europa central, principalmente Alemania. Así lo atestigua en la
actualidad la concurrencia de apellidos como Hans, Duvison, Ruger,
Filter, Delis
.
Placita de Cañada Rosal
A
Antonio le ha sucedido lo mismo que a otros muchos otros andaluces y
andaluzas: tuvo que salir de su tierra en busca de un futuro mejor,
el que le negaban los terratenientes de su pueblo y de toda
Andalucía, y le tocó emigrar a Catalunya. Y como muchos y muchas
andaluzas Antonio nunca se arrepintió de haber echado profundas
raíces en esta tierra. Antonio, desde un primer momento, vio claro
que debía abrazar la nueva tierra e integrarse en ella, porque el
futuro de sus hijos dependía de ello: De su pronta integración y de
respetar la cultura catalana,eso sí jamás se olvidaría de su
pueblo , ni de los culpables de que tantos miles de andaluces
tuvieran que marchar. Gracias a esa aptitud de integración Antonio
echó raíces colomenques y sigue amándola junto a sus cuatro hijos
y siete nietos.
Conocí
a Antonio hace más de 20 años, cuando vino a visitarme al
negocio que yo regentaba en la Rambla, vino a felicitarme y animarme
a que siguiera escribiendo aquellos buenos artículos en el Mirall.
Acababa de escribir uno criticando el otorgamiento de la medalla de
no se que a la Duquesa de Alba .Antonio se sintió muy identificado
con aquel escrito, de echo él vive, todavía hoy, obsesionado en
denunciar a todos los terratenientes andaluces, publicando un millón
de datos de las fortunas que poseen y de las subvenciones injustas
que reciben de la comunidad europea.
Lo
abordo en la Plaça la Vila, en la concentración de la Marea
Pensionista, mientras repartía una octavilla entre los concentrados
denunciando las miles de hectáreas, cifras que marean a cualquiera,
que acumulan los Duques y duquesas Medinaceli, Alba,
Peñaranda,Villahermosa,Infantado, los condes de Romanones y los
marqueses de Comillas y Mirabel, con la intención de denunciar la
injusticia de la acumulación de tanta riqueza en tan pocas manos .
Su acto de denuncia no es si no la confirmación de ser fiel a él
mismo, de no cesar nunca de que los señoritos andaluces se bayan de
rositas.
Plaça la Vila de Gramenet
Le
pregunto la edad y me confirma que ya cumplió los 86. Me quedo
perplejo ante la respuesta; su lucidez e inteligencia no las veo en
gente con muchísimos menos años que él, le propongo me cuente como
ha conseguido mantener su rebeldía hasta hoy , empezando por la
época de cuando se trajo a la familia del pueblo y se instaló a
vivir en el Barri de Can Mariné.
-La
primera batalla que inicié – empieza a relatarme Antonio- fue la
de crear, conjuntamente con otros decididos padres, la Asociación
de padres del colegio Público de Sant Just (era la segunda
asociación existente en la ciudad,me aclara). No podíamos permitir
que en una clase se amontonara 80 niños o niñas. También
denunciamos el carácter fascista de los profesores de la época,
muchos de ellos ni siquiera realizaron el magisterio, eran
falangistas reciclados que presumían de haber rematado por la nuca a
los rojos.
¿Y
el barrio, como era Can Marine en los años 70?-le lanzo la pregunta
a Antonio.
-
Ya te puedes imaginar: No había alumbrado publico, las calles sin
asfaltar eran un fangal cuando llovía y una nube de polvo en
épocas estivales-recuerda Antonio.
-Como
a nivel individual no nos hacia caso cuando acudíamos al
Ayuntamiento a solicitar mejoras en uestras calles,empezamos a
reunirnos los vecinos y vecinas más conscientes del Barri de Can
Mariné a ver de como enfocar nuestras reivindicaciones . De esas
reuniones informales, llevadas a cabo en los bares o en cualquier
esquina , se vio la necesidad de crear una Asociación que
aglutinara a los vecinos , así como la de reivindicar un local para
reunirse .
-
De aquel enorme esfuerzo vecinal -prosigue Antonio- conseguimos
recuperar la Masía de Can Marine ( y me recuerda cuando ésta era
un bar, donde por la noche se llevaban a cabo “timbas de cartas”,
con mucho dinero de por medio) y el descampado que había enfrente,
que hoy es la Plaça Carles Valls.
-
Le dediqué mucho tiempo a la Associació -relata
Antonio, echando mano de su inmensa memoria -,la
bonita unidad reinante y el entusiasmo desinteresado de todos sus
miembros eran primordiales para que su funcionamiento fuera
democrático y transparente. Y prueba de ello el barrio recuperó su
dignidad que disfrutamos hoy. Después ,con la venida de la
incipiente democracia, entramos en un letargo de dejarlo venir,
pensando que como los que gobernaban en el Ayuntamiento eran de los
nuestros ya no hacia falta empeñarse a fondo en solicitar mejoras
para el barrio.
-Gran
error el nuestro - me
reconoce Antonio- , hoy, la Asociación se parece más a un
departamento más de el Ayuntamiento que a una entidad que debería
velar por ayudar a resolver los problemas del barrio, que haberlos
aylos. Y, me recalca, que no pierde la esperanza de que las
Asociaciones vuelvan a tener el carácter reivindicativo que tuvieron
.
Conjuntamente
con las compañeras y compañeros de la Marea Pensionista empezamos a
caminar para manifestarnos por las calles de la ciudad. Se grita:
que la pensiones salgan del presupuesto, no al Pacto de Toledo y
otras consignas a favor de las pensiones públicas. Antonio lleva
acudiendo todos los lunes, desde su inicio, a todas las
concentraciones de la Marea Pensionista . Cree que debemos defender
el futuro de las pensiones, si dejamos que las recorten o las vallan
privatizando el futuro de nuestros hijos y nietas será peor que el
nuestro.
-
Será la primera que las s generaciones futuras vivan peor que sus
padres y abuelos, un mundo al revés - Sentencia Antonio.
Mientras
caminamos por la boca de Antonio surgen borbotones de experiencias y
luchas que darían para llenar una gran enciclopedia, es un
inacabable manantial de pura rebeldía. Y le animo a que escriba sus
memorias para dejarlas en legado a las futuras generaciones, como
ejemplo de entrega a la lucha por justicia y contra de la
desigualdad. Ejemplos de dignidad como la suya no pueden caer en el
olvido.